Una leñadora a la cual...la meten en un frasco de licor, en pleno invierno.
Según ellos, mató un niño.
Según el resto, no.
ilustración: @lil_rotoplas
mil cosas conocí, en esta forma
mil cosas más quiero ver, llevar
mil gentes, mil idiomas, mil oficios
hay camaradas, camas, y carteles
muchas letras, y muchas carnadas
mi persona, mi conciencia y yo
venimos y llegamos doliendo
es mas la fuerza que este invierno
gelido vigor, que me hace andar
la leña es pesada, pero mas pesa morir
fuera de mi cabaña
¿oye, pastorcillo, estás bien acaso?
me dicen que eres hijo de un general
te veo algo cardenal, dejame hacer
algo por tí.
es la tormenta, peor que todo
peor es nada, y echarte al carajo
la manada, ya la he descarnado
de sus pieles te abrigaré, niño
una bufanda azur te haré, armiño
galopar, luces redondas, y agitar
eran aldeanos, soldados y un juez
al mencionado obligaron a punir
me encuentro auxiliandolo a su lado
para ellos es incriminativo
malamente discriminativo
evidencia de estulta inteligencia
siempre ignoraron el emplasto
que tuve siempre entre mis manos
visible hasta para el jurado
que fue felizmente pagado
por quien dice ser
mi enemigo publico
de mil años, desde el otro mundo
que busca mi cabeza, para reinar
por una guerra imbécil de sucesión
“si no puedes con ellos, uneteles” pero
¿como mierda seré partícipe de sangre,
a ser inculpada como si trapo sucio,
víctima de rencor infundado, cegado?
tengo de marfil pilares, brillantes y pulidos
ojalá no me den mala expresión en la cara
pues trofeo del alguacil me colgarán, felicidades
es la melena de madera de cerezo muy bonita.
aun así, te lo digo, maldito taxidermista
el brillo de mis ojos rojos no pide ni favor
ni del rubí, ni la sangre, ni el mismo granate
tanto que una hija tuya me dió de su fruto
ciertamente correspondida, lo diría.
porcelana tengo por lo que llaman dermis
espero que mi piel se convierta en papel
así los peces sabrán de la mortandad
veré si tus hijos aprueban escritura
escritura de sangre en el lino sagrado
las hebras mías, son níveas, argentinas
y de mis cabellos nunca saldrán pinceles
cada vez que sepan mi piel, será rasgada
el papel de mi piel no les servirá nunca
lo recordarán, lo quemarán de seguro
nacerán de nuevo, el cuero, los mil hilos
las espadas guardadas secretamente son
son reflectantes de mi linaje paterno
una se mira tres veces en el espejo
tiene piel bermeja como la del caballo
a su lado, yace plateada colega
no le digan de carnes, se pule solita
en mi séptimo cumpleaños
estos filos fuéronme donados
resurección es su secreto
vivir en ellos infinita puedo
mientras mi cuerpo regenere
el aire se torna cada vez mas pesado
en esta botella, tan realmente falsa
atormentandome, licor, olor cansante
inicialmente gratamente seductora
ahora te pegas a mi piel, sin ser crema.
por el vidrio se penetran algunos pasos
es el verdugo, que cara bárbara tiene
yérgome y miro sin alguna parpadear
supe que el aldeano jefe buscó mi cabeza
milenario enemigo, patético, incansable
estoy en el estrado que tiene una soga
es mi níveo cabello pueblo de escarchas
el pastorcillo solto lagrimas de licor
su madre le consolaba, lloraba también
haré un esfuerzo final, vengan las hojas
mis compañeras de caza, capa y lides
surquen los cielos, blanca y roja, apresuradas
corran en las nubes desde la tierra de Dan
es hora de finalizar mi persecución
Shuten quiere pelear, y pelea le voy a dar
a mi no me responderá, sino a Amaterasu.
yo estaba en el balcón, frío, y atento
trazos blancos y rojos surcaron la bóveda
en el aire esuchabamos tono concha
como rayo ví morir al jefe aldeano
el se quemaba con algún morder gritado
una de la tizonas lo transverzalisó
la otra, acelerada, lo decapitó, voraz
las espadas devolviéronse a su dueña
mermando la soga, con público pávido
yo declaré acerca de la manipulación
que el encarnado había impuesto al colectivo
parecían asolados, lo creían un dios
exhibí las letras negras de su demonidad
los monjes mezclaban ritos de purificación
un frémir se aproximó, nos asaltaban,
venían a pelear, la cabeza acéfala
no hubo problemas en ceder como vasallos
solo supe que marcharme debía,
pero no lo hice, pues deuda tenía
al pastorcillo debo una bufanda de armiño
tres capas de seda, azures, a su madre
y a su padre, cincuenta leños de roble.