Quesos.
que sobadotas me das,
¡que se junten los cuerpos!
dos quesos que se funden,
piel mía y tu piel bendita.
en la sala se quedan los mayores;
dejalos hablarse y distraerse,
de la serpiente solo sale serpiente.
mis manos fueron fabricadas calientes
te hervirán apasionadamente.
a cabalgar se ha dicho
por los campos elíseos,
que se dicen de tu boca.
asegurarán valhalla,
tu forma siendo una lid hermosa.
existe el vapor en el aire.
se siente la marea en mi ser
ya te veo venir a mí.
nuestro aproximamiento hágase velocidad,
talvez balística, pero la nuestra es dística.
pareces ser el arbol de la fruta.
la cual nos obsequió esa ropa;
esa que nos dieron de cumpleaños
cuyos frutos nos llevan a la sobredosis.
el dolor estructural jamás manda
en el sillón donde manda el pico;
nos aplauden el gato y el perico,
ya que hemos llegado al Himalaya,
atalaya de la civilización.
la calma se apoderó del mundo,
andas muy tranquila, sin la culpa.
esa, la sábana, te acompaña,
lo que me tiene bobo es la forma
que te forja a mirarme oriental.
gustaría ser vero testigo,
de tu viña y de tu vino,
y que encierres dentro tuyo,
el cofre de mi selva negra.